IMPACTO DE LA EDUCACIÓN EN DDHH EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD Y CULTURA JUVENIL EN EL ÁREA METROPOLITANA DEL DISTRITO CENTRAL

Jerson Yovany Cárcamo Vásquez
Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán

RESUMEN
El impacto de la educación en ddhh sobre la construcción de la identidad y cultura juvenil en el área metropolitana del Distrito Central fue desarrollado en los años 2014 y 2015 con la participación de representantes de organizaciones juveniles y expertos/as en ddhh y derechos de las juventudes. El estudio pone en evidencia la evolución de la educación en ddhh en Honduras, originalmente bajo la conducción del COFADEH y el CODEH orientada hacia la población general en la década de los 80 y que posteriormente fue tomando protagonismo juvenil gracias a la identificación de situaciones violatorias de los derechos de esta población. Actualmente las asociaciones juveniles cuentan con estrategias de formación basadas en contenidos cognitivos y actitudinales desarrolladas desde un modelo problematizados y una metodología participativa; las principales debilidades surgen en torno a la evaluación enfocada en metodologías más estructuradas y tradicionales y en el proceso más que en su impacto. El estudio aporta elementos que visibilizan la educación en ddhh como un medio para fortalecer la asociación, el desarrollo de la identidad y la expresión de la cultura de las juventudes, mediante un rescate de elementos históricos y de memoria histórica, así como culturales, sociales, políticos y psicológicos relacionados con los ddhh.
ABSTRACT
The impact of human rights education on the construction of youth identity and culture in the metropolitan area of the Central The impact of human rights education on the construction of youth identity and culture in the metropolitan area of the Central District was developed in 2014 and 2015 with the participation of representatives of youth organizations and experts in human rights and human rights. the youths The study highlights the evolution of human rights education in Honduras, originally under the leadership of COFADEH and the CODEH oriented towards the general population in the 1980s, and which subsequently took on juvenile prominence thanks to the identification of violating situations. of the rights of this population. Currently, youth associations have training strategies based on cognitive and attitudinal content developed from a problematized model and a participatory methodology; The main weaknesses arise around the evaluation focused on more structured and traditional methodologies and on the process rather than on its impact. The study provides elements that make visible the human rights education as a means to strengthen the association, the development of the identity and the expression of the culture of the youth, by means of a rescue of historical elements and of historical memory, as well as cultural, social, political and psychological related to human rights.
PALABRAS CLAVE: Construcción social cultura, ddhh, educación, identidad, impacto, juventudes, memoria histórica, percepción.

1. INTRODUCCIÓN
Honduras es un Estado signatario de múltiples tratados internacionales de ddhh, tanto en el marco del Sistema Universal como del Sistema Interamericano de Protección de los mismos. El catálogo internacional de instrumentos firmados y ratificados por el Estado hondureño incluyen la Declaración Universal de los Ddhh, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y la Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre, la Convención Americana sobre Ddhh, así como diferentes convenciones y declaraciones relativas a grupos colocados en posición de vulnerabilidad.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Justicia y Ddhh, las personas que legalmente se incluyen en el rango de edad entre los 12 y 30 años representan el 39.54% del total de la población hondureña, ascendiendo a un total de 3,3 millones de jóvenes, siendo de estos el rango entre 15 y 19 años el más elevado, ya que representa un total de 32.36% del total de jóvenes. Los compromisos internacionales del Estado hondureño en materia de juventud se enmarcan en la Convención sobre Derechos del Niño del Sistema de las Naciones Unidas  y la Convención Iberoamericana de los Derechos de la Juventud, las cuales establecen un inventario de derechos reconocidos en la población infantil y juvenil de los Estados parte [1].
Otros instrumentos internacionales de protección de los derechos de las y los jóvenes, incluyen las reglas de las Naciones Unidas para la protección de los menores privados de libertad; las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para la Administración de la Justicia de Menores (Reglas de Beijing); Directrices de las Naciones Unidas para la Prevención de la Delincuencia Juvenil (Directrices de Riad); y, las Reglas y Principios Básicos para el Tratamiento de Reclusos [1]
Autores como Joaquín Mejía Rivera han aportado a la comprensión de las obligaciones estatales en virtud de la ratificación de los instrumentos internacionales de protección de ddhh, resaltando la de (a) respetarlos, que implica la no intervención por parte de agentes estatales en el ejercicio y goce de un derecho; (b) la de protegerlos, que implica la prevención de violaciones a los ddhh y en caso de consumarse una violación a determinado derecho, (c) la de investigar y castigar a las personas responsables de tales actos así como reparar a las víctimas de los mismos; y, finalmente, (d) la de realizar o garantizar, que implica procurar las condiciones para el acceso a recursos y servicios que permitan el goce de los derechos y libertades, A todas ellas es transversal la obligación estatal de (e) promover los ddhh la cual implica toda acción de difusión y educación encaminada al empoderamiento de la ciudadanía de su condición de sujetos y sujetas de derechos y paralelamente una concienciación de las y los funcionarios y servidores estatales en relación a la representación que ostentan del Estado en tanto portador de obligaciones [2].


2. DDHH, EDUCACIÓN EN DDHH Y JUVENTUDES.
2.1. Ddhh
Los ddhh hacen referencia al sentido de dignidad humana que comprende una cualidad moral inherente a los seres humanos sin distinciones de ningún tipo, esta dignidad entendida como valor intrínseco de los seres humanos, se sitúa entre dos cualidades esenciales: la libertad y la igualdad
Los ddhh hacen referencia al sentido de dignidad humana que comprende una cualidad moral inherente a los seres humanos sin distinciones de ningún tipo, esta dignidad entendida como valor intrínseco de las personas, pudiendo ser abordados como valor, norma y hecho social, asegurando además que su titularidad esencial puede ser ejercida tanto a título individual como colectivo y comprende el reconocimiento de la persona humana, grupos sociales y pueblos como portadores de derecho frente al Estado que a través de sus instituciones y funcionarios/as asume el rol de portador o titular de obligación  [3] [4] [5].
Entre sus principales características consensuadas en el marco de la Conferencia Mundial de Ddhh se incluyen su carácter universal, interdependiente, irreversible e imprescriptible, inalienable, progresivo, inviolable y exigible, este último en relación con la acción estatal [6].


2.2. Educación en ddhh.
Toda persona tiene el derecho a obtener, buscar y recibir información sobre los ddhh y las libertades fundamentales y debe tener acceso a la educación y formación en materia de ddhh entendida como el conjunto de actividades de educación, capacitación y difusión de información orientadas a crear una cultura universal de ddhh, su base se encuentra el respeto a la persona que es el educando y educanda, mediante el estímulo de su desarrollo integral y sus capacidades y favoreciendo su autoestima; su libertad de pensamiento, expresión y su involucramiento en el debate en torno a los ddhh, todo mediante metodologías orientadas a la participación, la construcción colectiva del conocimiento y una disciplina basada en el respeto y la comprensión [7] [8].
la educación en ddhh procura que todas las personas seamos capaces de (a) conocer los cuerpos normativos (leyes, tratados) que reconocen los ddhh; (b) desarrollar las competencias lingüísticas que hagan efectiva la exigibilidad de los derechos y la invocación de la ley, (c) reconocer la capacidad de actuar e influir el entorno; (d) permitir el auto reconocimiento y reconocimiento de la otredad como sujetos y sujetas de derechos y (e) despertar una actitud de constante observancia del cumplimiento de los ddhh. Lo anterior vincula la educación en ddhh al ejercicio de las prácticas culturales y el desarrollo de la identidad individual y colectiva de los seres humanos, en tanto sujetos de derechos reconocidos en los sistemas nacionales y supraestatales de protección de los ddhh [9].
En Honduras el impulso y desarrollo de la educación en ddhh surgió a partir de organismos de sociedad civil, entre las que figuran el CODEH, COFADEH, CIPRODEH, CPTRT CDM, COIPRODEN, ERIC-S, Casa Alianza y el Movimiento de Mujeres por la Paz “Visitación Padilla”. Años después la Universidad Nacional Autónoma de Honduras y la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán desarrollaron programas de postgrados que incluyeron la Maestría en Ddhh y Desarrollo y Maestría en Educación en Ddhh, respectivamente; mientras que el Comisionado Nacional de los Ddhh (CONADEH) y la Secretaría de Justicia y Ddhh fueron las entidades que institucionalizaron la formación den esta materia en la agenda estatal [10].
2.3. Juventudes
La juventud ha sido concebida desde distintas perspectivas incluyendo la perspectiva etaria, la sociológica y la biopsicosocial. Desprendido de estos enfoques, es posible asegurar que la juventud es una condición del ser humano que va más allá de la edad pue supone un tramo del curso de vida caracterizado por la “moratoria vital, social y de responsabilidades”, “la postergación de las responsabilidades adultas” y “el inicio de la capacidad para reproducir a la especie humana”, terminando con la adquisición de la “capacidad para reproducir a la sociedad” [11] [12] [13].
La formación de la identidad juvenil es un proceso que se ve ampliamente influenciado por la familia, la escuela y la comunidad, además de las tecnologías de información y comunicación y los medios de comunicación social que se han cobrado fuerza como instrumentos de socialización, permitiendo el diálogo multidireccional y la construcción de identidades individuales y colectivas[11].
La construcción de estas identidades está además supeditada a variables demográficas como el nivel socioeconómico, la edad, el ejercicio de la maternidad/paternidad y la ubicación geográfica; sin embargo no se puede desconocer que la identidad es una fuente de tensión que resalta variables individuales como la integración-individuación y la identificación-diferenciación [11] [14]
A nivel macro, la CEPAL sostiene que las juventudes en Iberoamérica se construyen en el marco de una serie de paradojas entre las que se mencionan [13]:
a)      Más acceso a educación y menos acceso a empleo; 
b)     Más acceso a información y menos acceso a poder;
c)      Más expectativas de autonomía y menos opciones para materializarla;
d)     Mas apertura los servicios de salud pero menos reconocimiento de su morbi-mortalidad específica;
e)      Más susceptibles y móviles, pero más afección por trayectorias migratorias inciertas;
f)      Mayor cohesión hacia adentro, pero mayor impermeabilidad hacia fuera;
g)      Más aptitud para el cambio productivo, pero más exclusión de este;
h)     Una posición ambigua entre beneficiarios/as y protagonistas de las políticas públicas;
i)       Tendencia a la expansión del consumo simbólico y la restricción en el consumo material; y,
j)       Contraste entre autodeterminación y protagonismo y precariedad y desmovilización.
La Convención Iberoamericana de los Derechos de la Juventud reconoce la educación como un derecho de las y los jóvenes, para el fomento la práctica de los valores, las artes, la ciencia y promover la vocación por la democracia, los ddhh, la paz, la solidaridad, el respeto por la diversidad, la tolerancia y la equidad de género [15].
El Informe sobre Desarrollo Humano Honduras 2007-2008, revela que la educación en Honduras es un elemento central para la construcción ciudadana de la juventud, siendo fundamental para romper la exclusión y los antiguos paradigmas, para el desarrollo de ciudadanos y ciudadanas con consciencia, convicción, capaces de ejercer sus derechos y cumplir sus responsabilidades. En este sentido, el involucramiento activo de los y las jóvenes requiere de una construcción activa de ciudadanía que involucre el desarrollo de ciertas competencias o capacidades, el desarrollo de la identidad, la construcción del interés público y la esfera pública y el fortalecimiento de la práctica participativa [11].

2. METODOLOGÍA
El estudio descriptivo del “Impacto de la Educación en Ddhh en la construcción de la identidad y cultura juvenil en el Área Metropolitana del Distrito Central” se desarrolló mediante un enfoque mixto-complementario y un diseño transversal.
La población objetivo estuvo conformada por las y los jóvenes del Distrito Central militantes de organizaciones civiles e instituciones políticas y frentes estudiantiles de quienes no se tiene un registro oficial que permita su determinación y ubicación: Además de líderes que por su formación, experiencia y/o militancia, han desarrollado experiencia vinculada a los ddhh y particularmente los derechos de las juventudes.
Se consideró un “Muestra no probabilística de oportunidad” conformada por un total de setenta y cinco (75) jóvenes militantes de las organizaciones civiles, políticas y estudiantiles convocados abiertamente por los líderes de sus organizaciones, así como un total de nueve (9) profesionales expertas y expertos en los temas de juventud y educación, haciendo un total de la muestra de ochenta y cuatro (84) personas. El total de participantes tienen su domicilio en la zona metropolitana del Distrito Central en el Departamento de Francisco Morazán.
Para el levantamiento de información se diseñó un cuestionario estructurado de catorce reactivos de respuesta múltiple, administrado a las y jóvenes miembros de las organizaciones y asociaciones identificadas; también se diseñó una guía de entrevista semiestructurada compuesta por nueve reactivos de tipo abierto la cual fue desarrollada con las expertas y expertos en los temas de juventud y educación ddhh, para determinar los hitos en la formación de jóvenes en materia de ddhh y la importancia de la vinculación de la enseñanza de los ddhh con la construcción de la identidad y la cultura juvenil. El examen porcentual y de tendencias determinó el tratamiento, análisis y contraste de los resultados obtenidos.

3. RESULTADOS
El desarrollo de la educación en ddhh en Honduras, ha resaltado el accionar de instituciones como el CODEH y el COFADEH, cuyas iniciativas se orientaron a la generación de una cultura de denuncia pública y legal, así como la exigencia del derecho a la verdad y la reparación frente a las violaciones a los ddhh que caracterizaron la historia del país durante la década de los ochentas y noventas. Pese a que sus iniciativas se orientaron a la población general, se reportó una incorporación no planificada pero progresiva de las juventudes, lo que demandó escalar los esfuerzos de enseñanza de los ddhh hacia las juventudes de las áreas tanto urbanas como rurales, fomentando la organización y reunión así como la identificación de sus propias realidades y demandas frente a violaciones a sus derechos.
Por otra parte, las organizaciones juveniles y las que se han vinculado a la promoción y defensa de los derechos de las niñas y niños, orientaron sus iniciativas a la formación de servidores públicos. En tanto, los frentes estudiantiles y universitarios, las organizaciones del movimiento lésbico-gay y las juventudes militantes en partidos y movimientos políticos se han enfocado en la tarea de fortalecer las capacidades de las juventudes en torno al derecho a la identidad partidaria, la participación la militancia política, constituyendo un mosaico social y cultural que se integra a la ya diversa plataforma juvenil de Honduras.
En las organizaciones juveniles participantes del estudio, existen planes de formación en materia de ddhh que ofrecen iniciativas orientadas al desarrollo de competencias conceptuales y actitudinales, y en menor medida los contenidos aptitudinales; la existencia de dichos planes permite que dichas iniciativas se realicen de forma cohesiva, consistente y continua.
Estos guarda consistencia con lo expresado por expertos quienes condensan los objetivos de la educación en dos grandes categorías, la primera relativa a los objetivos cognitivos que permite lograr la comprensión de la noción de derechos, la estructura y funcionamiento de los sistemas de protección tanto nacionales como supraestatales; mientras que la segunda categoría hace referencia a los aspectos actitudinales orientados a reconocer el avance social que significan los ddhh, valorar el trabajo de defensa de los ddhh, suscitar un comportamiento orientado a la erradicación de comportamientos violatorios de ddhh, valorar la resolución pacífica de conflictos, entre otros.
En relación al abordaje reducido de los contenidos aptitudinales en las organizaciones participantes, Magendzo (2005) y Ochoa (2009) sostienen la necesidad de alcanzar una dimensión integral que la ausencia del componente aptitudinal limita el desarrollo de competencias relacionadas con la capacidad de actuar e influir el entorno la observancia del cumplimiento de los ddhh, la participación activa en la construcción colectiva de condiciones para una convivencia y toma de decisiones basada en los ddhh [4].
En relación con los enfoques pedagógicos para la enseñanza de los ddhh, los organismos juveniles, han implementado acciones de formación afines al enfoque problematizador, basadas en la construcción colectiva del conocimiento, la vinculación contextual y recurrencia de aprendizajes, como principios pedagógicos que procuran un planteamiento de situaciones que generan tensión actitudinal y valórica para que las y los jóvenes identifiquen ámbitos problemáticos de la vida cotidiana, para la búsqueda de alternativas de solución bien por la vía de la acción, la actitud o el conocimiento [9].
En este orden de ideas, los procesos formativos indagados plantean como objetivos lo relacionado con el fomento de la participación y convivencia, la comprensión de la democracia y el Estado de derecho; y en un segundo plano lo relacionado con promover una actitud de observancia del respeto y cumplimiento de los ddhh, el conocimiento de cuerpos normativos nacionales e internacionales así como las competencias lingüísticas vinculadas a su demanda.
Compatible con estos hallazgos, la Educación en Ddhh busca que las personas sean capaces de comprender la relación estrecha entre ddhh, gobiernos democráticos y Estado de derecho, y fomentar su participación en la construcción colectiva de condiciones para una convivencia y la toma de decisiones basada en los ddhh. En este orden de ideas, resaltan los objetivos vinculados a conocer los cuerpos normativos que reconocen los ddhh y desarrollar las competencias que hagan efectiva la exigibilidad de los derechos, reconocer la capacidad de actuar e influir el entorno, permitir el auto reconocimiento y reconocimiento de la otredad como sujetos y sujetas de derechos; e impulsar una actitud de constante observancia del cumplimiento de los ddhh [9] [10].
En relación con la participación de las y los jóvenes como actores claves del conocimiento, resalta el principio de participación reflejado a través de una vinculación activa en la detección de sus necesidades de formación, el establecimiento de los objetivos de aprendizaje y la escogencia de los métodos, instrumentos y técnicas para la evaluación de dichos procesos. En un segundo término se aprecia la participación en la selección de contenidos y estrategias de enseñanza de los ddhh y demás contenidos desarrollados.
Estos resultados confirman lo establecido por autores como Magendzo y Domínguez & Lamata quienes son del pensar que el diseño y elaboración del currículo de formación en ddhh requiere de negociar saberes y buscar consensos entre los interlocutores del proceso; posición compatible en relación con los pasos para la construcción de procesos de educación contentivos de momentos encaminados a (1) la detección de necesidades de formación explícitas e implícitas; (2) el diseño de objetivos formativos; (3) el establecimiento de los contenidos cognitivos, procedimentales y actitudinales; (4) la determinación del método de enseñanza; la identificación de técnicas y recursos didácticos.(5) la evaluación del proceso formativo, del proceso en sí, sus aprendizajes, la utilidad y el impacto de los mismos [9] [16].
Es importante recalcar que gracias a esta participación las organizaciones abordadas procuran que las y los jóvenes desarrollen un concepto de sí mismos, desde la esfera individual y grupal, como generadores de cambio social, a través de la reflexión crítica y el intercambio de sus propios saberes y experiencias, confirmando además, lo establecido por el Centro Internacional para la Educación en Ddhh y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Ddhh que sostienen que es preciso adoptar un enfoque participativo capaz de promover y valorar el intercambio de conocimientos y la experiencia personal en ddhh, además de procurar la reflexión crítica entorno a las propias creencias y valores, permitiendo que todas las personas que participan del proceso aprendan los unos de los otros y otras [8].
Al interior de las organizaciones juveniles participantes se impulsa los procesos de enseñanza orientados al desarrollo de contenidos relativos a la cultura de paz y valores, así como la justicia, los ddhh y las garantías constitucionales. Estos contenidos son respaldados por la posición de la Organización de las Naciones Unidas y el Instituto Interamericano de Ddhh que establecen como ejes temáticos principales los relacionados con ddhh y garantías constitucionales, paz y la democracia, desarrollo y justicia social, aparato estatal, estado de derecho y democracia. Este mapa temático reflejado por las organizaciones juveniles, contempla además, temáticas que ya la Secretaría de Estado en los Despachos de Justicia y Ddhh ha aglutinado en el marco de su Programa Nacional de Educación en Justicia, Ddhh y Cultura de Paz [1] [6].
Pese a lo anterior, existe la tendencia a abordar la enseñanza de los ddhh mediante sesiones exclusivas lo cual, desde la óptica de Jares y Magendzo, ocasiona una fragmentación del conocimiento que limita la formación integral de los y las interlocutores para desarrollar la capacidad de responder de forma crítica a los desafíos históricos, sociales y culturales de la sociedad de la que forman parte. Esto sería posible si se abordase desde un enfoque transversal orientado a permear todas a las áreas curriculares, desde una visión integral e interdisciplinar, que permitiera a las juventudes apreciar la realidad y las relaciones sociales desde una visión holística [4] [9] [17].
Los procesos de formación en ddhh destinados a las juventudes organizadas, han desarrollado características diversas; en lo que respecta a la metodología de enseñanza existe la una tendencia a desarrollar una exploración de aprendizajes previos y la puesta en práctica de nuevos aprendizajes en el marco de sus procesos de formación, lo cual fomenta la revisión de conocimientos, aptitudes, valores, y vivencias en el ámbito de los ddhh, pero limita la identificación de patrones conductuales de aprendizaje y/o acción y consecuentemente, la implementación de nuevas estrategias para aprendizaje y aplicación de conocimientos, destrezas y actitudes.
A la luz de los propuesto por el Centro Internacional para la Educación en Ddhh y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Ddhh esta metodología responde a dos de los cinco pasos desarrollados en su modelo se enseñanza y que incluyen además, la identificación y análisis de patrones de comportamiento; la incorporación de nueva teoría e información, para complementar la experiencia de las y los interlocutores; y, la aplicación de lo aprendido, en el entorno grupal, organizativo y comunitario [8].
En relación con las herramientas metodológicas utilizadas, es común la utilización de intercambios con organismos no gubernamentales y de desarrollo (ONGD), el análisis de conflictos y el análisis comparativos, la simulación de roles, socio dramas, debates, paneles y conferencias, cineforos, análisis de situaciones problemáticas. Todas estas técnicas están contenidas en la propuesta de herramientas impulsada por Jares y Magendzo quienes han enfatizado el potencial de las mismas para promover la participación activa de las juventudes y la comunidad en la construcción del conocimiento para comprender el carácter modificable del entorno social en el que se sitúan los ddhh [4] [9].
En torno a la metodología de evaluación de la enseñanza de los ddhh, se revela que estas acciones se enfocan en características como la gradualidad y la integralidad. Estas características son resaltadas por Magendzo en tanto estimulan una apreciación de los aprendizajes de contenidos propios de otras disciplinas y sus dimensiones de desarrollo que conducen al empoderamiento de los ddhh, como resultado de un proceso gradual de cambio del discurso y las acciones de las y los interlocutores del proceso [9].
La temporalidad de la evaluación participativa en la enseñanza de los ddhh al interior de las organizaciones juveniles participantes, pone énfasis en lo relacionado con el diagnóstico de las necesidades de formación en ddhh, así como en la apreciación de los factores inmediatos de los procesos formativos relacionados con temáticas, metodologías y aspectos logísticos. Sin embargo, cobran menor relevancia los aspectos de evaluación relacionados con la valoración de aplicabilidad y el impacto generados los aprendizajes alcanzados, en el entorno real en que se desenvuelven las juventudes.
Sobre esto, Casellas López, sostiene que la valoración de aspectos generales del proceso formativo, arrojan evidencia sobre el logro de los objetivos del mismo, así como de aspectos generales relacionados con la metodología, el facilitador o facilitadora, la documentación, los materiales, el espacio donde se desarrolla la actividad, la dinámica del grupo, el tiempo, etc; además de los aprendizajes resultantes del proceso inmediato y los aspectos del mismo que podrían ser objeto de mejoras o enmiendas atendiendo al potencial de réplica. Sin embargo la ausencia de una evaluación relacionada con la utilidad y el impacto de los aprendizajes en la vida y el entorno grupal, organizativo y social de las juventudes, genera fallos al momento de valorar las repercusiones del proceso en la vida y su quehacer cotidiano, la vinculación de los aprendizajes con el entorno exterior al espacio de aprendizaje y los impactos que en el mediano y largo plazo las y los participantes experimenten en los sistemas en los cuales se insertan cotidianamente (familia, organización y comunidad) como resultado de su incorporación en el proceso de enseñanza de los ddhh [18].
Es importante resaltar que dentro de las herramientas metodológicas para la evaluación de la enseñanza de los ddhh, existe una tendencia al uso de técnicas tradicionales como las pruebas escritas, la observación, los ensayos y lo paneles de discusión. Paradójicamente, las herramientas menos utilizadas en el contexto de evaluación, son las orientadas a lograr una vinculación entre la vivencia personal y organizativa de los ddhh, con el contexto comunitario desde un enfoque que otorgue un carácter significativo a los aprendizajes alcanzados en función de la vida cotidiana de las juventudes.
Para Jares y Magendzo este catálogo amplio de herramientas de evaluación es válido, sin embargo las utilizadas principalmente en las instituciones abordadas, propenden a una valoración estrecha e individualista de los aprendizajes y reduce el potencial de intercambio entre interlocutores y la aportación a la consolidación del aprendizaje y el respeto por los puntos de vista de los otros significativos del proceso [4] [9].
En el contexto de la vinculación entre la construcción social de la condición de juventud y la enseñanza de los ddhh en Honduras, los hallazgos reflejan que esta construcción responde, en primera instancia, a un proceso de formación en ddhh dirigido originalmente a la población general, pero que abrió un espacio para que las juventudes vertieran sus puntos de vista en torno a sus propias necesidades de formación en el marco del liderazgo, ddhh y su derecho a la identidad, situación que marcó su posicionamiento como grupo protagónico de presión ante el Estado y su posicionamiento como aportantes al entorno socio-político del país.
Esto generó la toma de conciencia acerca de su identidad juvenil, que se vio permeada de las vivencias coyunturales de la época y de los aportes generados desde la historia y la memoria histórica de los ddhh en lo relativo a la vinculación de las juventudes con la lucha por reivindicación de los mismos.
En consonancia con lo anterior, Castro y Rivera G. han sostenido que las y los individuos utilizan la historia, la geografía, la biología, las instituciones productivas y reproductivas, la memoria y los aparatos de poder para construir su identidad, la cual se determina y consolida en el marco de proyectos culturales enmarcados en un contexto social [19] [20].
En este sentido, la interacción es una condición que conlleva al desarrollo de la parte del autoconcepto que deriva de la noción de permanencia en un grupo y el significado valorativo y emocional que supone esa permanencia. Lo anterior resalta el papel de la memoria como uno de los elementos centrales para el desarrollo de la subjetividad (elaboración del yo, considerando los procesos histórico-sociales) y la construcción de la identidad personal y social.
Los hallazgos del estudio, indican que el acercamiento y la vinculación de las juventudes con sus organizaciones, surgen ante su necesidad de acceder a información para disipar dudas sobre su identidad personal y grupal en el marco de un sistema adultocéntrico que configura relaciones desiguales de poder que agudizan condiciones de vulnerabilidad y exclusión. Esta incorporación impulsó el reconocimiento propio y el reconocimiento de la diversidad sociocultural, aportando al proceso de identificación de las juventudes con sus pares y diferenciación con los demás grupos generacionales. Este encuentro intra e intergeneracional, potenció la incursión de las juventudes y sus familias en formas alternativas de expresión, la generación de un clima de aceptación al interior de las organizaciones que facultó la libre expresión de las identidades juveniles y el reconocimiento y respeto de la alteridad.
Este hallazgo confirma lo propuesto por Castro y Revilla Castro en torno a que la identidad es un concepto relacional que supone un proceso de identificación y diferenciación, construido en interacción con las y los otros, sean estos iguales y/o diferentes. Estas interacciones se sitúan en el marco de la cotidianeidad como esfera de convergencia de elementos propios y externos a las personas para la significación del mundo y de la sociedad y la consecuente construcción de la subjetividad y la identidad social; lo que implica el aprendizaje de diversos roles sociales y desarrolla la cooperación y confianza en la otredad [19] [20].
Esta diferenciación resulta paradójica a lo interno de las organizaciones juveniles participantes, en tanto existe en su membresía un reconocimiento de la identidad generacional (como jóvenes) pero una diferenciación resultado de los matices internos a razón de características más particulares como el género, la etnicidad, la orientación sexual y la militancia política entre otras.
La evidencia lograda a través del estudio, sugiere que la construcción de las identidades juveniles está vinculada a componentes cognitivos como la concepción y apropiamiento de la condición de ciudadanos y portadores de derecho y la comprensión y reconocimiento del Estado como garante de los mismos, en el caso de las mujeres estos elementos acogen lo relativo al empoderamiento político de las misas, así como al conocimiento de las dimensiones de los derechos sexuales y reproductivos, así como la violencia en sus diferentes ámbitos y formas.
Paralelamente, la construcción de la identidad juvenil en Honduras, se vincula a componentes afectivos relacionados con el autorreconocimiento, el reconocimiento y establecimiento de vínculos de confianza y convivencia con las y los pares, así como la comprensión de circunstancias como el prejuicio y estigma y su vinculación con la exclusión de otros grupos colocados en posición de vulnerabilidad, la solidaridad y la pertenencia, así como la oposición a reglas y preceptos patriarcales se enfatiza en los casos de las mujeres jóvenes.
Por otra parte, el fomento de canales de expresión libre y pública de las identidades juveniles, la réplica de formación hacia nuevas generaciones, así como el ejercicio responsable de las libertades y derechos, se configuran como los componentes conductuales más relevantes identificados en el marco del estudio, junto con el involucramiento activo en la vida organizativa comunal y civil de las jóvenes.
Todos estos elementos que se aprecian transversalizados por la historia y la memoria histórica de los ddhh y son respaldados por la posición de Mori para quien la identidad social aglutina componentes cognitivos referidos a la conciencia de pertenecer a determinado grupo; componentes afectivos derivados del componente anterior y que descansan en el afecto que despierta y componentes socio-conductuales referidos al aspecto comportamental y actitudinal frente a la identidad propia y la de los demás [21].
Desde las juventudes participantes del estudio, existe plena conciencia de la identidad como derecho humano reconocido en el contexto estatal y supraestatal, cuyos indicadores de ejercicio incluyen la promulgación de la normativa nacional e internacional para la garantía de sus derechos incluyendo el de libre asociación y expresión de su pensamiento y opinión; la búsqueda, encuentro y exaltación de héroes y símbolos juveniles que incluyen personajes históricos de larga y reciente data, el impulso de luchas y reivindicaciones; y, la promulgación y apropiamiento de escenarios diferenciados de participación para alcanzar un involucramiento real y protagónico en la toma de decisiones en los grupos e instituciones.
Estos hallazgos se enmarcan en lo prescrito por Rojas, quien asume que el ejercicio del derecho a la identidad comprende dimensiones que incluyen, entre otras el derecho a la protección del ejercicio de las identidades por parte del derecho positivo (jurisprudencia) y cotidiano (reconocimiento social); a contar con espacios de interacción favorables al ejercicio de las identidades; a configurar las identidades personales con autonomía y libertad; derecho a contar con el reconocimiento de instituciones estatales y sociales, para el ejercicio de las identidades, el derecho a las identidades colectivas y su ejercicio; a la convivencia intercultural; a la ciudadanía, a ser, pensar y sentir de diferentes maneras; a ser protagonistas en el proceso de construcción de las identidades como un proceso de aprendizaje individual y colectivo; y, a no ser sujetos y sujetas de discriminación y exclusión social [22].
En este marco de indicadores, la identidad juvenil es una condición que se ejerce a través del derecho de libre expresión y la reunión y asociación entre pares, por lo que, en el contexto hondureño las restricciones al ejercicio de esta prerrogativa son de carácter tanto histórico-estructurales como coyunturales de carácter “adultocéntrico”, que incluyen manifestaciones altamente complejas como la violencia social, la discriminación la estigmatización y la represión de lo “juvenil”, las cuales, restringen consecuentemente el libre ejercicio de derechos civiles y políticos como la vida, la integridad, la libertad de expresión, asociación, reunión y la participación; así como de derechos económicos, sociales y culturales como la educación, la salud, el trabajo, y el acceso al arte y la cultura.
Siendo las juventudes hondureñas un mosaico socio cultural vinculado a los avances científicos y el acceso más amplio a las comunicaciones, los elementos tangibles más característicos identificados en el estudio comprenden el uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC's), así como el uso de las manifestaciones culturales y artísticas como el teatro, el cine, la música y las artes gráficas, las cuales fungen como canales de expresión de su pensamiento, opinión y por su puesto de su identidad percibida y asumida.
Esta manifestación es respaldada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo desde donde se resalta que la formación de la identidad juvenil es un proceso que se ve ampliamente influenciado por las instancias de socialización como la familia, la escuela y la iglesia; más aún, en una época en la que las tecnologías de información y comunicación, y los medios de comunicación social se convierten en instrumentos de socialización, estas permiten el establecimiento de un diálogo multidireccional y aportan elementos para la construcción de identidades individuales y colectivas [11].
En el marco de los elementos intangibles que definen la cultura juvenil en Honduras, resaltan la composición de un sistema de valores que aglutinan la solidaridad, la cooperación, la resiliencia y el reconocimiento de la alteridad cultural y social de las juventudes; a estos se unen un fuerte sentido de cohesión grupal, la exaltación de símbolos y personajes históricos asociados a luchas por la reivindicación de los ddhh y la adopción de una postura cuestionadora y transgresora frente a un sistema de poder adultocéntrico en respuesta al contexto de exclusión y marginación histórica, componentes de mayor relevancia.
Estos hallazgos guardan consistencia frente a la postura de Rivera, G. quien resalta que los elementos intangibles de la cultura incluyen en primer lugar las habilidades adquiridas como el arte, la artesanía o las técnicas, en segundo las formas simbólicas que incluyen el lenguaje, escritura, signos y símbolos, en tercer lugar los sistemas normativos como costumbres, reglas, normas, moral y derecho, y finalmente, las creencias y comportamientos como ser los valores, la ciencia, religión, filosofías e ideologías [20].
De manera consistente, Revilla Castro sostiene que la contestación juvenil se interesa especialmente por los valores de los jóvenes como agentes de cambio que gozan de una independencia axiológica en relación con las y los adultos, abriendo el camino para el cuestionamiento del sistema de valores y normas dominantes, las instituciones y el sistema que las legitima [23].
De nueva cuenta, la censura y la violencia social, así como la violencia circunscrita a espacios particulares como la escuela o la comunidad y las organizaciones de fe, son identificadas como manifestaciones de violación al ejercicio del derecho a la cultura de las y los jóvenes. De igual manera las restricciones al ejercicio de la libre asociación y expresión, son reconocidos como violaciones indirectas al derecho a la cultura, en tanto estas libertades, facilitan la interacción con las demás personas de una sociedad o grupo particular, condición que ya ha sido calificada como necesaria para la construcción simbólica de la condición de juventud y el fomento de formas de expresión de la misma.
Siendo la identidad y cultura los elementos que componen la construcción social de las juventudes, y a la luz de las evidencias del estudio, es posible sostener que la educación en ddhh en Honduras se ha configurado como una fuente que rescata y articula elementos de carácter histórico, socio-cultural, psicológico y político, relacionados con la configuración de las diversas identidades juveniles, y que de igual manera, ha permitido el desarrollo en las y los jóvenes, de competencias vinculadas a la construcción de canales de expresión de su identidad personal y grupal, así como la creación de sus propios canales de expresión de identidad y una adaptación de los canales de expresión establecidos por la cultura adultocéntrica.
Dichas conclusiones son respaldadas por los postulados de Piña Narváez y Rojas quienes sostienen que la juventud construye sus experiencias de vida con mayor énfasis, a través del consumo de símbolos globales provenientes de diversos lugares, convirtiendo el valor simbólico de los objetos en un elemento de identificación y diferenciación. En este sentido la identidad es fundamentalmente dinámica, socialmente construida y transmitida a partir de una multiplicidad de interacciones asumidas a partir de elementos históricos, sociales y cotidianos [22] [24].
Esta identidad ligada al derecho y a la protección de la propiedad material y cultural, se configura como única, inmutable y objetivamente verificable, y es capaz de distinguir a un individuo o individua (y un grupo) del resto en relación con caracteres particulares, fundamentándose principalmente en la identificación y la diferenciación.
Desde la óptica de este autor, la identidad es resguardada por un marco normativo que reconoce a las personas y les atribuye una serie de derechos y deberes que resultan de un acuerdo social y que establece mecanismos para la tutela de las personas cuya identidad es oficialmente reconocida por el Estado. Es así que las identidades juveniles están vinculadas con lo local y lo global y se caracterizan por su heterogeneidad y su elasticidad cultural conformada por elementos tradicionales, modernos, posmodernos, tecnológicos, mediáticos.

4. CONCLUSIONES
La educación en ddhh en Honduras, surge como estrategia de fortalecimiento de la denuncia pública y legal en respuesta a las violaciones a los ddhh en la década de los 80; su orientación hacia las juventudes fue resultado de la inserción de estas en las iniciativas lo que les fue otorgando protagonismo debido a la emergencia e identificación de sus propias luchas acentuadas por la memoria histórica de los ddhh.
Actualmente, las organizaciones juveniles desarrollan acciones de educación en ddhh orientadas a desarrollar contenidos conceptuales y actitudinales, sin embargo, los contenidos aptitudinales son abordados de forma reducida, debilitando el empoderamiento de aspectos procedimentales y tramitológicos vinculados a su defensa de los ddhh y a la incidencia ante los organismos responsables de su respeto y protección. El desarrollo de la investigación social, la generación de iniciativas de proyectos y movilización de recursos también han sido abordados de forma tangencial en estas iniciativas de formación. Pese a la riqueza metodología impulsada desde las organizaciones juveniles para educar en ddhh de forma participativa e incluyente, los métodos de evaluación de sus aprendizajes guardan una perspectiva tradicional y estructurada, centrándose en aspectos vinculados al proceso y no al impacto de estos en la vida personal, organizativa y comunitaria de las juventudes participantes.
Los procesos de formación en ddhh, han generado aportes al ejercicio de la identidad juvenil a través del encuentro entre pares, el fomento de la libre reunión y asociación y la identificación con símbolos cuyo aspecto común es la reivindicación de ddhh, esto en el marco de un escenario que incluye lo grupal, organizativo y social. De igual forma educar en ddhh ha facultado la expresión cultural juvenil a través de la identificación del sistema axiológico juvenil, el apropiamiento de canales diferenciados de comunicación y expresión de identidades, y la adopción de una postura crítica ante estructuras de poder concebidas como adultocéntricas y excluyentes.
El aporte de la educación en ddhh a la construcción social de las juventudes, la reconoce como un repositorio de elementos históricos, culturales, políticos y psicosociales que permiten el posicionamiento protagónico de las juventudes a través de la percepción de sí mismos como portadores y portadoras de derechos, responsables de su ejercicio, promoción, exigencia y reivindicación, así como de la observancia de su cumplimiento.
La difusión de resultados y la réplica del estudio incorporando el sentir y pensar de otros sectores juveniles, permitiría tener una visión más amplia del impacto de la educación en ddhh en la construcción social de las juventudes, incluyendo las pertenecientes a grupos indígenas y afrohondureños, campesinos y quienes viven con discapacidad, entre otros.

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