La Comunidad LGBTI y los Derechos Humanos en Honduras.... un vistazo hasta el 2009.
El carácter universal e inviolable de la condición humana, sin distingo alguno, esta contenido explícitamente en los instrumentos jurídicos que forman parte del marco legal tanto Internacional, como nacional. Desde 1948, la Organización de las Naciones Unidas, estableció la declaración Universal de los Derechos Humanos, donde se sostiene categóricamente que: “…la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana…” (Organización de las Naciones Unidas [ONU], 1948).
A ésta, siguieron varias declaraciones y pactos en materia de Derechos políticos, sociales, económicos y culturales, todos con el fin último de garantizar el respeto por los derechos de hombres, mujeres, niños y personas perteneciente a grupos particulares (p.e. Comunidad homosexual, privados de libertad, personas con necesidades especiales y/o las que conviven con VIH/SIDA).
En este sentido, se han establecido la Declaración Americana de los Deberes y Derechos del Hombre; los Pactos Internacionales de Derechos Civiles y Políticos, Económicos, Sociales y Culturales; la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer; la Convención sobre los Derechos del Niño; la Convención Americana de Derechos Humanos; así como otros de carácter especial como el documento de Protección de los derechos humanos en relación con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)/ síndrome de inmunodeficiencia adquirida y las Directrices internacionales sobre el VIH/SIDA y los derechos humanos (ONU, 1948, 1976, 1981, 1990, 1992, 2001 y 2006).
Cabe mencionar que, el derecho interno (Constitución de la República de Honduras, 2006), contempla la inviolabilidad de la dignidad humana; específicamente en su Título III, Capítulo I, nuestra Constitución establece las garantías básicas del ciudadano común para el pleno ejercicio de su ciudadanía, salvaguardando el derecho a la vida, a la seguridad individual, así como a la libertad e igualdad ante la Ley, el acceso igualitario y oportuno a las fuentes de trabajo, a los servicios de salud y a la educación de calidad.
Categóricamente, la Constitución hondureña, implanta el respeto por la integridad física, psíquica y moral, por la emisión del pensamiento, al honor, la intimidad, y la libertad de asociación y reunión, condenando la discriminación, las detenciones injustificadas, los tratos crueles degradantes o con fines de tortura, las violaciones a la intimidad y domicilio (Constitución de la República de Honduras, 2006).
Sin embargo, la situación actual en el cumplimiento de los Derechos de los y las hondureñas se ha visto obstaculizada por el desconocimiento de la titularidad de derechos de las víctimas, así como por el prejuicio y displicencia de quienes ejercen y perpetuán la violencia en cualquiera de sus manifestaciones.
Son múltiples los grupos cuyo cumplimiento de garantías se ha visto vulnerado: mujeres, niños, jóvenes, personas con capacidades diferentes, pertenecientes a grupos étnicos y particularmente los y las hondureñas pertenecientes a grupos de la diversidad sexual (gays, lesbianas, bisexuales y transexuales, incluyendo trabajadores sexuales), situación que ha convocado movilizaciones para solicitar a las autoridades competentes la creación de instrumentos jurídicos y políticas públicas que garanticen el cumplimiento de derechos y el acceso a calidad de vida.
El 17 de mayo de 1990, la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud aprobó la décima edición de la Clasificación Internacional de Enfermedades [ICD-10], en la que se estableció que la orientación sexual (heterosexual, bisexual u homosexual), por sí misma, "no se considerará como un trastorno"; mientras que la Asociación Americana de Psiquiatría incorporó dicha modificación en su cuarta revisión al manual Diagnostico y Estadístico de Trastornos mentales y del Comportamiento [DSM-IV] (OMS, 1990; APA,1994).
Sin embargo, dichos sucesos, no logran desmitificar la percepción errada que se guarda en relación con la orientación sexual no heterosexual, en este sentido, el estudio regional realizado por las organizaciones LGTB de Centroamérica, menciona: “La homosexualidad sigue siendo etiquetada como una identidad desviada, inmoral, sucia y otros calificativos despectivos que excluyen, restringen y discriminan…” (Medina, Toro y Baños, 2006).
Este imaginario colectivo de la homosexualidad (y de la diversidad sexual en general), ha reforzado las acciones de violación a los derechos de las personas de la comunidad Gay, Lésbica, Transexual y Bisexual de Honduras (de aquí en adelante, comunidad o colectivo LGTB), situación fortalecida por factores históricos y socioculturales entre los que realzan el machismo y la homofobia, ambos reproducidos al interior de los espacios básicos de socialización como familia, escuela e iglesia y que, de acuerdo con Ignacio Martin-Baró (2000), son los responsables no solo de ofrecer una identidad personal y social a los individuos, sino también de brindar los factores psicosociales (empatía, tolerancia, mediación, respeto por los limites, cultura de paz, etc.) que procuren el respeto por las diferencias del colectivo social, sin alterar el vinculo social que como tal nos aglomera.
Estas líneas están dedicadas específicamente al abordaje de la homofobia como actitud que obstaculiza el acceso de la comunidad LGTB a los servicios de que dispone el ciudadano común, y que en situaciones extremas, ya ocurridas y comprobadas, pero aun no solventadas ha atentado contra derecho a integridad y a la vida de varios hondureños y hondureñas, paradójicamente, a manos de los responsables de brindar seguridad y protección a los hondureños, dando cuentas de la atmosfera de homofobia cultural e institucional que impera en Honduras.
El Observatorio de los Derechos Humanos (2009), define la Homofobia como el odio y rechazo a gays o lesbianas y hacia la homosexualidad y el lesbianismo. Refiere además que dicha actitud tiene un efecto directo, muchas veces devastador, sobre la vida de las personas homosexuales pues obstaculiza la puesta en práctica de estrategias de educación, prevención y sensibilización en torno a la diversidad sexual.
En torno a lo anterior, el Observatorio distingue, la homofobia personal, la interpersonal (actitudes discriminatorias que afectan la relación entre las personas en distintos ámbitos, como el familiar, laboral y social), la homofobia institucional (indiferencia, desprecio y negligencia de las autoridades procuradoras de justicia en la investigación de los crímenes de odio), hasta llegar a actitudes sociales más complejas clasificadas como expresiones de homofobia cultural, normas sociales o códigos de conducta que, sin estar expresamente inscritos en una ley o un reglamento, funcionan en la sociedad para legitimar la opresión. Se manifiestan a través de la negación de la diversidad, de silenciar voces o invisibilidad imágenes homosexuales en los medios de comunicación o la historia y el uso de denominaciones despectivas y estereotipos.
En el marco anterior, se aprecia un panorama general de la situación de discriminación en Honduras hacia la comunidad LGTB, y de las representaciones de homofobia que van desde lo personal hasta lo cultural, germinadas en el terreno del desconocimiento y especulación reforzada por grupos específicos como la iglesia, el ejército y policía; y que han costado ya alrededor de 200 vidas entre los años de 1991 y 2003, a los que se suman 28 crímenes en el periodo de 2007 a enero de 2009 “Red de Acciones de Minorías Sexuales de Amnistía Internacional, 2008 y Diario el Heraldo, 2009”.
En Honduras, existen alrededor de diez organizaciones encargadas de brindar los conocimientos, destrezas y actitudes a los miembros de la comunidad LGTB en materia de derechos humanos y Salud sexual reproductiva, entre otros tópicos. La “Asociación LGTB Arcoiris de Honduras”, particularmente, posee una estructura y funcionalidad encaminadas a brindar servicios de Atención Integral en Salud a los miembros del colectivo gay, así como a planificar y ejecutar acciones encaminadas a generar incidencia, participación, defensa de los derechos humanos, acceso a la justicia y fortalecimiento del emprendedurismo de hombres y mujeres LGTB de Honduras (Asociación Arcoiris de Honduras, 2006).
En torno a la cantidad de violaciones a los derechos de personas del colectivo LGTB (228 aproximadamente), la organización cuenta con un archivo físico que documenta y sistematiza las experiencias, da seguimiento a las denuncias interpuestas por miembros de la misma ante la autoridad competente y monitorea el abordaje de medios de comunicación escrita del país en relación con la temática de diversidad sexual y violaciones a sus Derechos. En la actualidad cuenta con respaldo físico de alrededor de 50 denuncias, dictámenes médicos de algunas víctimas, así como notas periodísticas y editoriales vertidas en los diarios de circulación nacional.
A pesar del número considerable de actos violatorios documentados, me ocuparé, de dos de los más recientes acaecidos en Tegucigalpa y que evidencian la situación del colectivo, aclarando que, pocos de estos se han registrado oficialmente como crímenes y delitos por odio, y aún son menos los que han sido investigados o aquellos cuyos responsables han comparecido ante la justicia inoperante. El primer caso fue publicado, tanto en el contexto nacional como internacional por la Red de Acciones de Minorías Sexuales de Amnistía Internacional, ésta destaca que:
El 18 de marzo de 2007, Donny Reyes, tesorero de la Asociación Arcoiris, organización hondureña de defensa de las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgénero, fue detenido arbitrariamente. En la comisaría otros detenidos lo violaron y golpearon repetidamente, al parecer instigados por un agente. Según informes recabados por Amnistía Internacional, seis agentes de policía le dieron el alto cuando salía con una colega de las oficinas de la asociación en Tegucigalpa, capital de Honduras, y le pidieron sus documentos de identidad. Aunque los mostró, los agentes le ordenaron que subiera al vehículo policial y, según los informes, lo golpearon y lo obligaron a subir. A continuación lo llevaron a la comisaría de Comayagüela y allí el agente que lo metió en la celda anunció a los demás detenidos: «Miren, aquí les traigo a una princesita, ya saben lo que tienen que hacer». Donny Reyes contó a Amnistía Internacional que los otros detenidos entendieron estas palabras como una señal para golpearlo y violarlo repetidas veces. Donny Reyes quedó en libertad al cabo de seis horas y media, cuando accedió a pagar 200 lempiras. Hasta la fecha, no ha habido avances en las investigaciones del caso; y la policía parece haber intentado intimidarle tanto a él como a la Asociación Arcoiris. De los dos testigos del suceso, uno debió salir del país para garantizar su seguridad, mientras que la otra fue muerta de once balazos pocos días después del suceso (Red de Acciones de Minorías Sexuales de Amnistía Internacional, 2007).
Luego del hecho, el colectivo LGTB recurrió a las instancias internacionales para hacer pública la situación de abuso en el país, ante los cual la noticia fue difundida por agencias internacionales de noticias.
En el periodo posterior la Asociación LGTB Arcoiris de Honduras fue objeto de repetidos actos de intimidación y ataques; el 12 de junio y el 1 de julio de 2006, personas no identificadas allanaron las oficinas de la asociación, confiscaron documentos y destruyeron ordenadores y mobiliario.
En diciembre de 2006, el entonces director de la asociación, José Richard Figueroa, se vio obligado a abandonar Honduras por su propia seguridad. En mayo de 2007, la Asociación Arcoiris se mudó de oficinas porque sus integrantes se sentían intimidados por la continua presencia de coches patrulla de la policía a la entrada de su sede.
El segundo caso a relatar, se suscita siempre en la cuidad de Tegucigalpa, en los primeros días del mes de enero del año 2009, en éste, un trabajador sexual travesti conocido como “Cinthia Nicole” fue ultimado por desconocidos, en horas de la madrugada y en el Barrio Guacerique de Comayagüela, a inmediaciones del Parque el Obelisco, lugar donde la victima prestaba sus servicios sexuales. El hecho conmocionó nuevamente al colectivo LGBT, que ante la situación convocó a una marcha de protesta que de igual manera fue divulgada por los medios de comunicación nacional e internacional:
… La comunidad de transexuales y homosexuales de Honduras realizó este lunes una marcha para protestar por las muertes violentas de sus miembros en episodios calificados como “crímenes de odio”. En la marcha, exigieron leyes que garanticen el derecho a la libre movilización, a la libertad de género e independencia sexual y, sobre todo, “para que los crímenes de odio y la impunidad no se sigan cometiendo”. Pidieron castigo para los responsables de “tantas muertes que ha habido de nuestras compañeras y compañeros”. “En diciembre y enero la muerte y la violencia ha enlutado a nuestras familias”. El último crimen ocurrió el viernes pasado, cuando sujetos no identificados quitaron la vida a una activista, Nicole, “miembra de la asociación colectivo Violeta, activista de derechos humanos, de la comunidad “Trans”. (Human Rigths Wath, 2009)
Ambos casos, así como el resto de los registrados, permiten condenar la situación de inseguridad y discriminación de la que el colectivo LGTB es objeto. La situación es alarmante, pues a pesar de que la ley establece igualdad ante la misma para todas las personas, en Honduras ser Gay, lesbiana, Transexual o bisexual, es la garantía de repetidos abusos y violaciones como la de los casos relatados, en los cuales se evidencia clara violación al derecho a la vida, a la integridad física, a la libre circulación y asociación, a la protección del Estado contra detenciones ilegales, tratos degradantes y al acceso a los servicios de educación, salud y trabajo.
Otros casos cuya descripción detallada excede a los fines de estas páginas incluyen las golpizas y maltratos recibidos por jóvenes a causa de su orientación sexual, las protestas de los grupos religiosos para evitar el otorgamiento de personería jurídica a las Organizaciones de la diversidad sexual, los pronunciamientos hechos en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras para “regular” el acceso de homosexuales a la educación superior y la ausencia de protocolos de atención a personas del colectivo LGTB en las instituciones que prestan servicios de salud o mecanismos de acceso a las justicia y el abordaje inapropiado de la temática de diversidad sexual en los Medios de comunicación social, este ultimo sesgado por una percepción religiosa de carácter punitivo y degradante (véase las notas editoriales vertidas por el Sr. Mario E. Fumero para Diario el Heraldo). Todo lo anterior atenta, categóricamente contra lo establecido en el derecho interno y en los tratados internacionales, de los cuales Honduras es signataria.
Pero más que la creación de una legislación pertinente y el diseño de políticas públicas que apunten hacia el desarrollo de la comunidad, se necesita que los y las homosexuales logren la conciencia y empoderamiento de su condición de ciudadanos y titulares de derecho, para hacer efectiva su incidencia y participación en la toma de decisiones que les afecten, para mermar la situación de marginación de la que son objeto, lo que aunado a una sensibilización de la población restante en todos los niveles y de todos los sectores contribuirá a reforzar la tolerancia y respeto por las diferencias y procurar el acceso a la educación y salud con miras a mitigar la estigmatización, marginación y vulneración de la que la comunidad LGTB sigue siendo objeto, situación que atenta contra el desarrollo integral y la calidad de vida, a la que sus miembros tienen derecho.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.
Asociación Americana de Psiquiatría (1994) Manual Diagnostico Estadístico de los Trastornos Mentales y del Comportamiento (4ta Ed.) Masson, S. A. Barcelona.
Agencia de Noticias Magazine (2009) Honduras: Una nueva muerte se suma s la lista de activistas transexuales asesinadas 14 de enero de 2009.
Amnistía Internacional (fecha del artículo no publicada) Homofobia en Honduras.
Asociación LGTB Arcoiris de Honduras (2005) Plan Estratégico 2006-2009. Tegucigalpa.
Asociación LGTB Arcoiris de Honduras (2008) Situación de los derechos Humanos en la Comunidad LGTB. Tegucigalpa.
Asociación LGTB Arcoiris de Honduras (2008) Archivo de documentación para monitoreo de denuncias echar por miembros de la comunidad LGTB. Tegucigalpa.
Asociación LGTB Arcoiris de Honduras (2008) Archivo de documentación para el monitoreo de noticias nacionales relacionadas con la comunidad LGTB. Tegucigalpa.
Centro para la Prevención, la Rehabilitación y Tratamiento de las Victimas de la Tortura y sus familiares. (2006). Violaciones a los Derechos Humanos en Honduras. Informe Alternativo presentado al Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Capitulo 6. Tegucigalpa.
Honduras, Congreso Nacional (1982/2006) Constitución de la República de Honduras (6ta ed.), Titulo II, Capitulo I. Tegucigalpa. Guaymuras.
La Socialización, en: Martin-Baró, I. (2000) Acción e ideología. Psicología Social desde Centroamérica. Decima edición. (pág. 113-120) Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”. San Salvador.
Medina, E.; Toro, A.; Baños, A. (2006) No mas en el tintero. Hombres gay: Nuestras Vidas y el VIH en Centroamérica y el Caribe.
Observatorio de los Derechos Humanos (2009) Canales se negaron a difundir un aviso de interés público sobre derechos de lesbianas, gays, personas bisexuales y transgénero.
Organización de las Naciones Unidas (1948) Declaración Universal de Derechos Humanos.
Organización de las Naciones Unidas (1966) Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
Organización de las Naciones Unidas (1966) Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
Organización Mundial de la salud (1990) Clasificación Internacional de los Trastornos Mentales y del Comportamiento (10ma ed.) Editorial Panamericana, Madrid.
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